lunes, septiembre 13, 2010

Fotos Clase Aikido 2010 19 hs

Ya se encuentran disponibles las fotos de la clase de las 19 Hs tomadas por Diego Perez Venturino.

De CLASE AIKIDO 2010 19 hs

martes, agosto 31, 2010

Sangen: Triángulo, Círculo y Cuadrado

A partir de una de las preguntas que tuve que preparar para mi examen de 2º Kyu, comencé una búsqueda donde me tope con cosas muy interesantes. Al principio lo vi como el costado filosófico o esotérico de Aikido pero lo cierto es que al momento del examen no comprendía mucho que eran "los símbolos de Aikido". Es más cuando fui cuestionado en este aspecto por el Sensei debo reconocer que hice agua.... o al menos no respondí como me hubiera gustado. Pero encontré una cita de O'sensei que echo un poco de luz al tema: "entrar como un triangulo, ejecutar como un circulo, y terminar como un cuadrado". Hablando técnicamente se me represento inmediatamente Ikkio ura - shomen uchi.
Es fácil ver  un hanmi triangular ofreciendo un solo costado a Uke, agudo como una katana listo para entrar profundo y veloz. Ejecutar Ikkio ura de forma circular y terminar abajo aplicando una retención aplomado como un cuadrado. Los símbolos comenzaban a tener sentido para mi o por lo menos a representarse en cosas tangibles.

Luego fui descubriendo que las formas están presentes en toda la naturaleza de esta manera cada una puede representar diferentes cosas:

Triángulo: gas, aire,  inicio, creación, procreación, ryutai, inhalación, yin, hombre.
Círculo: líquido, agua, ejecución, desarrollo, jutai, apnea, yin/yang, cielo.
Cuadrado: mineral, roca, fin, gotai, exalación, yang, tierra.

La lista es infinita, estos son solo algunos ejemplos de la regla de "triplicidad" o Sangen.

La palabra Sangen significa tres orígenes "Masakatsu" que es la victoria real, "Agatsu" que es la victoria sobre uno mismo y "Katsuhayahi" la victoria a la velocidad de la luz, que se podría interpretar como al hacer la técnica de forma "perfecta" el tiempo ya no es un factor determinante. Cuantas veces he leido a O'sensei hablando de la detención del tiempo...

"Cuando el triángulo, el círculo y el cuadrado se unen en una rotación esférica con el Ki, todo se vuelve claro y aparece Aikido"

 Creo que no hace falta citar la fuente....

Y para finalizar quiero comentar algo que no deja de sorprenderme que es el sentirme awaze con el Dojo y el esperar respuestas que comente en mi artículo sobre Ki Musubi No Tachi. La clase pasada estabamos practicando Kokyuho - Ryotedori la idea era hacerlo relajado, hacerlo fluir. La indicación de Sensei fue "entren en su centro como agua" ahí apareció la figura del circulo, que es la ejecución dela técnica y ni mas ni menos que el líquido y el agua. Esto fue lo que me llevo a escribir este artículo.

Y voy a citar un comentario que dejaron hoy en otro artículo mio: "Las respuestas siempre van a estar, es verdad que hay que saber esperar y si un Dojo con sus practicantes y su sensei hacen que encuentres tus respuestas ,es que encontraste el lugar para preguntar. " Creo que esto da el cierre perfecto. Sayonara!

jueves, agosto 12, 2010

Aikido es verse en el otro.

A ver qué opina Silvia (Psicóloga y practicante de Aikido) de esta reflexión. Y qué opinión tiene Ezequiel (Comunicador Audiovisual igual que yo; y también Sensei de Aikido).

Por lo menos en lo que a mi respecta, el aikido tiene que ver con la imagen.

Muchos llegamos al Aikido a partir de una imagen en la televisión o una película, y por qué no una foto o una ilustración. En mi caso tengo presentes dos de estas variantes: el haber visto un especial de artes marciales en un canal de Documentales y que el Aikido me pareciera algo diferente… a ver qué dice Nahuel (practicante de Aikido; y también Sensei de Karate); también en un fichero de los deportes aparecía el Aikido en primer término (por estar ordenado alfabéticamente) y hablaba de las cualidades principales del mismo: elasticidad, coordinación de movimientos, velocidad (estos breves textos iban acompañados por unas ilustraciones bastante espectaculares, de esas que muestran una hakama volando junto con su dueño).

Volviendo a la comparación: en una imagen existe una dinámica, una composición, un equilibrio (y un desequilibrio), un modo de lectura y una interpretación.

Pero lo más significativo para mí es que el Aikido se manifiesta permanentemente como un espejo.

Es verse en el otro desde las diferencias, la simetría, la oposición. Y es “verse” en el sentido literal (de ver con los ojos) pero por sobre todo “verse” a partir de nuestros sentimientos, pensamientos y a través del propio cuerpo. Todo esto parece ser el verdadero lenguaje del Aikido (por eso nuestro Sensei nos dice que hablemos poco… como los japoneses).

La imagen está presente siempre: la superficie del tatami, el retrato de O’ Sensei que nos observa. Nos vemos reflejados en aquellos practicantes que recién se inician, y notamos nuestra propia evolución desde aquel tiempo a esta parte, que tiene que ver con encontrar la forma, el equilibrio, lo duro, lo blando, lo cuadrado y lo esférico. Para eso miramos a otros “colores”, los de los practicantes más avanzados. Cada uno tiene su propia forma.

Así confluimos en ese espacio que es el Dojo, diferentes edades, ocupaciones, inquietudes. Y nos volvemos uno cuando hacemos un kata con bastón “como un equipo”, suele decir nuestro Sensei Daniel Picciola.

Diego Pérez Venturino

miércoles, junio 30, 2010

Aikido: El camino correcto

He intentado escribir esto antes, con reiterados fracasos. Hoy tuve un rotundo ejemplo práctico que me permite pasar de la hipótesis a la teoría, de la teoría a la práctica. Entonces:

Hipótesis: si hacés las cosas bien, el resultado necesariamente es el correcto. Esto lo entiendo así para todas las cosas en la vida, aunque a veces nos resulte difícil verlo o asimilarlo. El camino correcto, por muy pedante o fútil que suene, es el que hacen los propios pies. No sirve desandar caminos ya caminados. Cada quién elige el camino a seguir y cada quien decide que es lo correcto y lo incorrecto. No obstante esto, creo que hay ciertas pautas generales que son comunes a todos los caminos (y a todos los caminantes): la honradez, la honestidad, el trabajo, la entrega, el amor a… Como se ve, es difícil hablar de estas cosas sin parecer un émulo de Paulo Coehlo. Por eso pasemos a la teoría y el ejemplo desde el aikido, que está es una página de un dojo de artes marciales.

Teoría: el ikkyo undo. Este ejercicio, que al principio me aburría y no entendía, es uno de los pilares del aikido. Dijo Picciola sensei que aikido es 90 % atemi, y 10 % del resto. Contra ese 90 % de atemi tenemos como defensa el ikkiyo undo, que sí lo hacemos bien debería protegernos de cualquier atemi que nos arrojen (por lo menos de los altos, las patadas a la canilla no cuentan). Pero hacer el ikkyo undo, del que nacen prácticamente todos los contraataques, técnicas y contratécnicas, es tarea muy difícil. Lo más común es que el nage, sabiendo que tipo de ataque va a utilizar el uke, busque cazar el brazo (o el puño) al vuelo. Resultado: una técnica desprolija, ineficaz, inexistente. Hacer bien un ikkyo undo, conlleva no solo salir de la línea del ataque (ya sea hacia atrás, hacia los lados o entrando) sino concentrarse en la defensa del cuerpo, desviando lo que nos arrojen, primero, y usando la energía recibida, segundo. Un ikkyo undo bien hecho conlleva este bloqueo/desvío primero, del que nace cualquier contratécnica futura. Veamos el ejemplo práctico del día de la fecha.

Práctica: En la práctica de hoy, absorbíamos un yokomen con kirioroshi y después aplicábamos shihonage (omote y ura). Me tocó practicar esto con Ruslan, que no te regala nada. Cada vez que hacía mal el ikkyo undo (es decir, cada vez que iba a buscar el brazo) detenía el ataque. Recién cuando mejoré la salida y cuando el ikkyo undo cumplía su doble función (bloqueo y ataque, los brazos extendidos tendrían que protegerme y molestarlo a él si estuviese bien hecho) la técnica tenía una forma similar a un shihonage. Recién ahí se parecía en algo al aikido. Y el proceso del que hablaba más arriba, no es solo el ikkyo undo medianamente bien hecho, sino que es todo: los años de práctica repitiendo el ikkyo undo y escuchando al sensei decirnos una y otra vez que el ikkyo undo está en la base de todo, entender la técnica, conocer, saber que hay un principio que debe respetarse, practicar con un senpai estricto que no te regala nada (y el ruso es de aplicar castigo cuando hacés mal), etc., etc., etc.

Hipótesis, teoría, práctica. Más o menos ya he dicho esto antes en otro post, no me gusta repetirme pero soy hombre de obsesiones: cuento con senpais que me corregirán la técnica y harán mi aikido un poco más fluido. Esto en la vida es más complicado, nadie me dirá como des-asnar mi camino pero que va, nunca nadie me dijo que no tratara.

Kanpai!

jueves, junio 24, 2010

Clase Abierta de Aikido 2009 (3/3) Última parte





Última Parte. Espero os guste.

jueves, mayo 06, 2010

El aikido, mi filosofía

Sensei Picciola dijo en varias ocasiones que el aikido era una filosofía de vida y puso de ejemplo alegórico el ukemi: la vida es como practicar ukemis: te caés y te levantás, te caés y te levantás, te caés y… con tiempo y práctica se aprende a caer más suave y a levantarse más rápido, los golpes comienzan a doler menos. La vida es como practicar caídas. El ejemplo del sensei es claro y muy didáctico; yo nunca supe hallar estos ejemplos, uso otros más complicados. Intentaré explicar por qué considero al aikido una filosofía de vida.
Primero debo decir que he venido utilizando desde hace un tiempo un concepto muy sencillo, basado en el precepto de Fiedrich Nietzche: todo lo que no me mata solo me hace más fuerte, como filosofía de vida: cada golpe recibido, o me mata o no me mata; si no me mata, la persona que emergerá luego del golpe será necesariamente una más fuerte que la que lo recibió. Considero esto como una filosofía a posteriori: uno se recupera del golpe una vez que lo sufrió.
Encontré en el aikido, mediado por una reflexión del senpai Juan Fava, una filosofía similar, solo que a priori: elegir la muerte es vivir (léanse el post de Fava: Irimi, elegir la muerte es vivir, para entender mejor esto). Con esta filosofía en mente, puedo utilizarla en conjunto con lo enunciado anteriormente: uno está preparado para el golpe antes de que el golpe ocurra; si el golpe ocurre o no ocurre es indistinto, uno está preparado para su llegada. Si llega, bien puede uno hacer uso de lo que dijo Nietzche.
¿Por qué digo esto? Porque considero que el aikido tiene muchísimo para ofrecer, más allá de las técnicas que a todos nos gusta practicar. Veo muchas veces en el dojo que –todos– quisiéramos poder practicar como el sensei, y muchos, a mi parecer, quisieran practicar fuerte como Ruslan, o con la concentración samurái y el aplomo que muestra Nahuel y, algunos, quisieran poder elevar el ki como Son Gokuh y hacer temblar el suelo y las paredes (yo en lo particular quisiera practicar con la solvencia de García Luna, y hacer los ukemis como Silvia). Eso es lo que yo veo. Y veo y oigo al sensei decir que él está cada vez más lejos de querer pegarle a alguien y que practica esto en su vida y yo me pregunto: por qué no quieren aprender esto. Claro que uno a veces tiene un mal día, se sube a un colectivo y el chofer no te devuelve el saludo y te gustaría encontrártelo en la calle y enterrarlo de cabeza en el suelo con un buen nikkyo ura, pero, por lo general, esto no ocurre. Uno no va por la calle saltando los bancos de las plazas haciendo tobikoshi ukemi ni resuelve sus problemas con palancas en las articulaciones (aunque, confieso, entro a mi casa haciendo kaiten) y sin embargo se puede aplicar el aikido a diario, en el día a día. La filosofía que el aikido enseña (respeto por el compañero, el irimi, el ukemi, etc., etc., etc.) puede ser utilizada a diario.
Si me pagaran por practicar aikido, yo viviría más tránquilo. Pero esto no es así. Y sin embargo, allí donde voy, intento poner en práctica lo que me enseñan en el tatami. Después de todo, en la vida, como en el aikido, estamos todos aprendiendo. Por eso yo digo: ¡kanpai!
Patricio, 29 años

martes, mayo 04, 2010

Clase abierta de Aikido 2009 (2/3)



Se viene la 3ra parte...

miércoles, abril 28, 2010

Ki Musubi No Tachi

Las tecnicas de sable son a mi parecer el costado mas oscuro de Aikido, son las raices mismas de cada tecnica, de cada movimiento y lo mas importante: de cada principio. Pero lo que siento es que estas raices se han ido puliendo y modernizando a los tiempos que corren para dar lugar a Aikido. Cuando practico con Ken me conecto con ese costado oscuro, la brutalidad del golpe con la suavidad del corte, una herida que de tan aguda se vuelve imperceptible. Me siento un poco parte de esos guerreros que las probaron en batalla.
Esto me ha pasado en mayor medida en la clase de ayer practicando Ki Musubi No Tachi, donde pude comprender la diferencia entre el 6to Ken Awaze y Ki Musubi No Tachi, era algo pendiente que tenia una pregunta que me rondaba la cabeza: porque existen sin son tan parecidos? la respuesta es que no son parecidos en absoluto, si bien tienen movimientos en comun, el fin de cada uno de ellos es completamente diferente.
Adicionalmente quiero comentar algo que me pasa desde que inicie mi practica de Aikido alla por 2004 (si no me falla la memoria): siempre que se me plantean dudas sobre la tecnica o la practica, el Sensei hace referencia a ello en alguna clase. Siempre ocurre esto, eso me ha llevado a saber esperar la respuesta mas que a buscarla y me hace sentir muy "awaze" con el dojo y el sensei.
Domo arigatou gazaimasu.

lunes, abril 19, 2010

Clase Abierta de Aikido 2009 (1/3)



Se vienen la 2da y 3ra parte...

martes, abril 13, 2010

Cuando viene un visitante

Cada vez que alguien visita nuestro Dojo con intensiones de practicar Aikido, es una alegría muy grande para mi, y creo que para el resto de los integrantes también; porque es alguien que esta dispuesto a abrir una puerta y ver que hay detrás, un potencial practicante, uno mas que descubrirá todo lo que Aikido tiene para ofrecer en el plano personal, social, físico, mental, espiritual y una larga lista de bondades que solo conoce quien lo practica. Ahora aqui se plantea el problema, que quien presencia 90 minutos de Aikido comprenda el potencial del arte.
¿Porque digo que es un problema? Zygmunt Bauman (filósofo contemporáneo polaco) define los tiempos actuales como "modernidad líquida" donde todo es efímero e instantáneo, donde hasta las personas sufren una devaluación sistemática e irreversible, donde todo debe ser obtenido rápidamente para luego ser descartado, los objetos de consumo, las personas, amistades, amores y porque no artes marciales.
Aikido viene a chocar con esta realidad puesto que es un arte marcial tradicional, concebida sin el frenesí y la liquidez actuales, donde lo descartable no existía (y no hablo solo de lo material, hoy hasta las emociones son de descarte). En Aikido toma entre unos 8 y 10 años -mínimo- de práctica continua para llegar a cinturón negro (hakama, yudansha, dan o como prefieran), y una vez alcanzado este es sólo un punto de partida, uno esta muy lejos de decir "yo sé Aikido".
Entonces cuando un visitante presencia 20 minutos de una clase y luego se retira, yo se que esa persona, es muy posible que no vuelva al dojo y que ha perdido un oportunidad de descubrir un mundo fascinante, pero lo mas triste fue que se acerco, hizo un esfuerzo, abrió una puerta, observo pero no dejo que la vista se acostumbre a la luz y por tanto se marcha con la misma idea sobre Aikido con la que vino, es decir: ninguna.
He escuchado a Sensei Picciola decir: "para practicar un arte macial, lo primero que hay que tener es paciencia" y es una gran verdad; del mismo modo he escuchado a Raúl decirme en un tono mas coloquial pero no menos acertado: "no existe el delivery de Aikido" y agrego yo: "y ojalá nunca exista".
Además se debe tener en cuenta el respeto hacia el sensei o maestro y hacia el dojo. Cuando un Sensei permite a un visitante presenciar una clase esta abriendo las puertas de su clase y su sabiduría; uno no puede, o no debería parase e irse sin más. Es por lo menos una descortesía a quien nos abre la puerta de su segundo hogar, de su dojo. Debería al menos, presencia una clase entera
Y cuando un sensei nos permite ser parte de su clase él nos está aceptando como alumnos y comprometiéndose a enseñarnos todo lo que sabe y lo que aprenderá en el futuro. De la misma forma nosotros debemos comprometernos a aceptar sus indicaciones y correcciones y asistir a sus clases. No es un contrato escrito, es un contrato tácito, entre alumno y maestro, es un contrato de respeto.
Por todo esto creo que mejor que ver una clase es participar de ella, y si un visitante tiene la suerte de poder apreciar el potencial de un ejercicio, una técnica o un movimiento, entonces quizás encienda un chispa que lo haga volver para que luego de un tiempo de práctica se transforme en una hoguera que ya no pueda extinguir.