
Anton Chejov dijo que hay dos clases de hombres: los inteligentes y los que no. Los inteligentes buscan aprender; los que no, buscan enseñar. No sabemos bien qué, pero en el tatami uno siempre está aprendiendo algo. Predispuesto a prender. Es el único lugar que conozco en donde todos están tan dispuestos a admitir que no saben bien lo que hacen, y que están ahí para aprender. Siempre hay excepciones, uno o dos que buscan enseñar, pero son los menos –a diferencia de lo que ocurre fuera del tatami. Eso es para mí el Aikido: aquello que, no importa qué, siempre tiene algo nuevo par mostrar.Patricio, 29 años (recientes!!!!)