Hará un mes o así una compañera escribió que ella era feliz.
Dadas sus palabras y la forma y el sentido de sus palabras empecé a
cuestionarme por mi propia felicidad (inexistente) y por la felicidad misma. No
he encontrado aún una definición o un concepto satisfactorio de lo que es la
felicidad, pero me da la sensación que es algo así como una sensación basada en
estado: se sabe si se es o no feliz aunque no se sepa que es la felicidad.
(Este estado es interesante, porque puede aislarlos un poco del pensamiento
maniqueísta: no ser feliz no necesariamente implica ser infeliz, o un estado de
“no felicidad” como opuesto al de felicidad. Digamos que es un continuo, y
podemos pensarlo desde ahí: Infelicidad – No felicidad – Felicidad).sábado, octubre 06, 2012
Felicidad, marcialidad y aikido
Hará un mes o así una compañera escribió que ella era feliz.
Dadas sus palabras y la forma y el sentido de sus palabras empecé a
cuestionarme por mi propia felicidad (inexistente) y por la felicidad misma. No
he encontrado aún una definición o un concepto satisfactorio de lo que es la
felicidad, pero me da la sensación que es algo así como una sensación basada en
estado: se sabe si se es o no feliz aunque no se sepa que es la felicidad.
(Este estado es interesante, porque puede aislarlos un poco del pensamiento
maniqueísta: no ser feliz no necesariamente implica ser infeliz, o un estado de
“no felicidad” como opuesto al de felicidad. Digamos que es un continuo, y
podemos pensarlo desde ahí: Infelicidad – No felicidad – Felicidad).lunes, mayo 21, 2012
Yo... soy... un... boken
Patricio Pereyra 3er Kyu (31)
domingo, octubre 23, 2011
Aikido, mi paso... Paula Domes
Cuando observo al Sensei explicar una técnica veo dos piezas que se van uniendo en cada momento como un rompecabezas… eso es la armonía, el awaze. Parece una danza. El entendimiento uke – nage , el agarre en el lugar justo, los pies en el lugar exacto, la postura del nage, el dejar fluir una técnica ….
A medida que va pasando el tiempo cada simple ejercicio que hacemos en el Dojo va tomando una importancia única. Todo se relaciona. Todo tiene un por qué, desde los abdominales y las flexiones de brazos hasta el practicar los golpes y desplazamientos aislados (fuera de la técnica)
Obviamente aprender Aikido no es algo fugaz … no tiene un tiempo predeterminado ni promesas de “en un año aprendés esto … en dos aquello … y así sucesivamente …” es una cuestión muy personal. Cada uno a su tiempo. En mi caso en particular, de a poco voy tomando conciencia de todo lo que hacemos, de la importancia de cada ejercicio, de ir viendo como unir todo y como usar las herramientas que vamos adquiriendo... de a poco … como dijo O’Sensei:
ya que dominar lo básico y llegar al primer peldaño
lleva un mínimo de diez años.
Nunca te imagines ser maestro de la perfección que todo lo conoce;
debes continuar tu entrenamiento diario
junto a tus amigos y discípulos y progresar juntos
en el Arte de la Paz
miércoles, octubre 05, 2011
¿Por qué?
Hace unas horas estaba completando los formularios nuevos del dojo. Cuando estaba terminando el de Aikido Unión Argentina me topé por segunda vez con la misma pregunta: “¿Por qué entrena Aikido?”. La primera vez fue cuando llené este mismo formulario en el 2007 para la escuela anterior. Aquella vez respondí expresando lo que me producía la práctica, lo mucho que me gustaba descubrir cómo se mueve mi cuerpo y lo bueno que era hacer ukemi, o algo por el estilo. No me acuerdo bien. Esta vez iba a poner algo parecido hasta que me percaté de mi situación. Yo estaba en el dojo después de que se había ido Sensei, y hasta después de que Alvaro se hubiera ido. Estaba solo y lo había estado durante 20 minutos, entrenando frente al shomen y viendo como se iban los chicos de básquet. Estaba sentado a la mesa completando los formularios para no tener que llevármelos y no arrugarlos.Aikidowa zenbudesu
¿Ustedes por qué practican lo que practican?
Nahuel Lombardi (23)
3er kyu
lunes, octubre 03, 2011
¿Por qué practicamos?
kanpai
Patricio (30)
4to kyu
jueves, septiembre 22, 2011
Aikido y el Dojo. por Silvia Gonzales
En que pensamos cuando pensamos practicando aikido:
Lic. Silvia Gonzales
1er KYU
viernes, septiembre 02, 2011
Aikido Calgary Aikikai
Alvaro Lara (26) 7mo kyu
jueves, septiembre 01, 2011
Un descubrimiento
Nahuel Lombardi (23) 3 kyu
jueves, agosto 04, 2011
Mi paso por Aikido y nuestro Dojo

miércoles, julio 20, 2011
Aikido 8 años
lunes, julio 18, 2011
Aikido por Raúl de María
y la primer clase me enamoró. Fue descubrir un mundo completamente nuevo, donde cada acción, siempre, tenia una razón. En aikido nada es por que si, y eso creo, es lo que me fascina.
Como soy bastante fiaca, me gusto de entrada eso de pensar la técnica primero y hacerla después, así me muevo menos. Con el tiempo, vas entendiendo (en una ínfima parte) de que va el asunto y empezas a pensar en ángulos, direcciones, variaciones, posibles salidas ante algo que fallo, etc, y la evolución se va viendo en la dinámica de la practica.
Podes tener clases buenas y clases malas, pero siempre salís del dojo con la sensación de haber aprendido algo. Otra cosa que aprendí es que todos mostramos quienes somos practicando Aikido. Los vuelteros en la vida se sienten mas cómodos a puro ura, los frontales te estampan el irimi, los indecisos firuletean todo el tiempo y los mala leche saltan a la vista en segundos.
Por ultimo, pero para nada menos importante, Aikido es una forma de vida, sin darnos cuenta vamos sumando preceptos, otras formas de ver las cosas y a veces, en esos raros dias que nos levantamos mucho mejor de lo habitual, podemos sentir la bendita armonía con el universo y esta más que claro que se debe a la practica misma, pues jamas he visto a Sensei levitar (aunque si vi volar lejos a mas de un uke).
lunes, junio 13, 2011
Desde afuera

Aikido desde adentro es maravilloso. Es genial sentir las técnicas; hacer ukemi; desparramar a tus compañeros por el tatami y que te desparramen; ver cada detalle (que te acuerdes) en cada técnica y probarlos con todos los distintos tipos de ukes que te ofrece el dojo; buscar el dachi, el mae, el irimi y el awase en todo momento ya sea a mano vacía, jo o boken; sentir la circularidad de los movimientos cuando salen (o creés que salen) bien; mantener el Zanshin todo lo que se pueda y buscar el mejor kiai que tengas en bukiwaza.
Todo esto no tiene comparación y lo corroboro desde afuera. Hace unas semanas que no puedo entrenar por una lesión en los hombros y estoy viendo las clases. Tengo unas ganas terribles de entrar a la clase, pero no debo, en lugar de eso, observo.
Desde afuera veo todo ese placer que me genera a mí practicar en mis compañeros. Puedo ver lo mucho que les gusta. Veo a quienes les salen los movimientos circulares, veo los distintos tipos de ukemi, veo como algunos se esfuerzan por hacer lo que dice sensei cuando pide una técnica ligeramente distinta de lo acostumbrado, y como otros sólo escuchan “Ikyo onegaishimasu” y hacen su Ikyo como se lo acuerdan. Es interesante ver cómo evolucionan todos no sólo en su técnica sino como grupo, sobre todo con el shugo. Cuando sensei pide que formen para hacer un kata, formen una fila, hagan un pasillo, hagan seiza para saludar, empezamos tardando casi un minuto para hacer cualquiera de esas, ahora los veo y no se pasan de los 20 segundos.
Es una experiencia interesante ser espectador de un dojo y en especial uno como este que cuenta con una diversidad poco común y que, además, está lleno de buena onda, donde todos se equivocan, se corrigen y mejoran alegremente. Tal vez el awase no salga en todas las técnicas, pero Unión La Plata Dojo entrena awase y desde afuera se nota y da gusto.
Nagueru
jueves, junio 09, 2011
Tambien mi camino...
lunes, junio 06, 2011
Aikido Zen
"Son gansos salvajes."
"¿A dónde vuelan?"
"Se volaron."
Baso asió de repente la nariz de Hyakujo y de le retorció. Muy dolorido, Hyakujo gritó:
"¡Ay, ay!"
Baso dijo: "Dices que se volaron, pero los mismo estuvieron aquí desde el mismo principio."
Esto hizo que la espalda de Hyakujo se empapara de transpiración; logró el satori.
D.T. Suzuki cuenta esta extraña historia Zen en su libro "Introducción al budismo Zen". Verdaderamente AiKiDo es Zen en movimiento. Mucho se puede hablar del tema, pero no sirve más que para difundir su valor y dar ánimos en momentos de pereza; o estas anécdotas de entrenamiento que hacen reír y llorar de risa.
Nada reemplaza el sudor del dolor de un Nikyo bien aplicado; este es el momendo donde lo supremo no se define, se descubre.
Ruslan Gonulenko
miércoles, junio 01, 2011
EL AIKIDO EN MI VIDA
Y todavía me preguntan, Che Diego, seguís haciendo eso que hacías vos, como se llamaba?
- Se llama Aikido, respondo;
- Y que es, tirar patadas y esas cosas de chinos?
- Nooooo, el Aikido es totalmente diferente a cualquier otra arte marcial;
- Y como es?
- Y, viste lo que hace el actor Steven Seagal?
- Sí;
- Bueno, algo así;
- Y porque lo hacés?
- Porque me gusta;
- Y no estás grande?
- Grande? Sí, un poco pero el Aikido es una filosofía de vida además de un arte marcial y un deporte magnífico;
- Mirá que sos insistente con esa porquería, un día te vas a lastimar y vas a quedar medio b…;
- Y (debí aceptar a la fuerza), un poco ya estoy, pero como te dije es una filosofía de vida;
- Y eso que significa?
- Significa que además de aprender una práctica de defensa personal y de cultivar mi cuerpo (sí, no te rías, hablo de mí), uno aprende valores, aprende a compartir, a comportarse en la vida, a llevarla mas dignamente, con mayor fortaleza; a sentirse querido y respetado por sus compañeros más allá de la destreza física, por que lo que importa es la voluntad y el esfuerzo que uno pone, la alegría en practicar, poder ayudar a alguien en alguna técnica o aprender algún secretito de otra (para torturar a alguno sabés? No se lo digas a nadie pero eso me encanta, porque los mantiene alerta), total, después el Sensei me hace practicar alguna técnica con él y me da para que tenga (él lo disfruta y los demás se matan de risa, yo los escucho aunque en ese momento no se si tengo el codo adentro de la boca, pero lo importante es que a pesar de eso yo también lo disfruto y me mato de risa); sé que no me va a lastimar.
- Y no te cansas?
- Claro que sí, si al otro día apenas me puedo levantar del dolor de cintura;
- Entonces?
- Entonces insisto y vuelvo a ir;
- Y te vuelve a doler;
- Y vuelvo a ir, porque en el momento en que ingreso al lugar de la práctica, todos los dolores y afecciones que pueda tener se van como por arte de magia. Te conté que soy un tipo ansioso no?
- Si, siempre con lo mismo, y eso que tiene que ver con el Aikido?
- Ves que no me escuchas, te dije que se trata de toda una filosofía de vida, nos enseña que ante cada caída uno debe levantarse; como decía Almafuerte “Si te caes diez veces te levantas, otras diez, otras cien, otras quinientas, no han de ser tus caídas tan violentas ni tampoco por ley han de ser tantas”
-Uh te fuiste a la m…
- Perdón, no pude con mi genio, ni con mi edad. Te decía que además me enseña a tener paciencia, porque cada técnica que aprendo me lleva mucho tiempo de práctica para que salga bien, es como aprender a hablar. Y además, lo más importante, O’Sensei decía que en Aikido no atacamos, porque atacar significa perder el dominio de uno mismo, con lo que el Aikido me ayuda también a controlarme, a contar hasta diez (o por lo menos hasta tres, te dije que soy ansioso?).
- Pero. . . (me mira como diciendo, ¡no te sirvió de nada!)
- Y bueno, le digo yo, recién hace ocho años que lo practico, apenas empiezo a entender algún concepto; pero vos no te preocupes, ya voy a mejorar. Imaginate cuando lo entienda un poco más. Que pedazo de persona voy a ser (y me fui agrandado).
(Cualquier semejanza de diálogo con mi señora esposa es pura coincidencia)
Diego Rafael Piscicelli
martes, mayo 24, 2011
Compañeros de práctica

Buenas gentes. Para este escrito voy a abandonar mis habituales tendencias patafísicas y voy a referirme exclusivamente a mí paso por el dojo de aikido. Y dado que ya he aburrido in extenso con lo que el aikido me ha ido enseñando, voy a hablar de lo que considero más importante que son mis compañeros. Tenemos la suerte en el dojo de que somos unos cuantos, las clases andan siempre en la veintena de practicantes y se ve un poco de todo. Están los que se pasan de japoneses con el protocolo dentro del dojo y son un dechado de circunspección y enseguidita nomás de terminada la clase se ponen a gritar en boca de jarro: eh salame, ¡pasame la revi!; están los que se queman con leche y lo ven al ruso y llorán; están los que se matan haciendo ukemis antes de la clase y no te agarran una escoba ni a patadas ninja; están los que cuando llegan no saludan a nadie y están los que se toman el trabajo de saludarnos a todos; están los apurados y el que tarda demasiado; están los que se matan de risa cuando no les sale la técnica y los que se enfurruñan e invocan a apócrifos dioses; están los que señalan con el dedo cada cosa fuera de lugar y los que aparentan no prestarte atención; los que confunden fuerza con kime, los que confunden empuje con atolondramiento, los que llegan tarde siempre, los que llegan temprano, los que deberíamos callarnos más y así, puf, una lista enorme… pero básicamente, en general, y a resumidas cuentas, todos le ponen la mejor de las ondas a lo que hacemos de común acuerdo en el dojo; todos me han enseñado y con algunos he tardado más en darme cuenta de que tenían algo más para dar… así, espero no haber sido demasiado zalamero, no era mi intención criticar nada (en la lista habría que agregar que está el que siempre critica algo) ni nada, solo quería remarcar (acá viene la patafísica, no lo puedo evitar) que sensei hay uno solo, el que muestra la técnica y nos explica cómo hacer, pero compañeros (y nótese que tenemos
senpais y kohais pero no hay una palabra japonesa para llamar al compañero), lo que se dice compañeros de práctica, somos un montón y por suerte puedo practicar el iriminage con Silvia o el tincho, con
Jero o con Nahuel, con Paula o con Papas e, independientemente de que siempre me sale mal, se aprende mucho más dado la diversidad de gente con la que se practica… que está buenísimo esto, digo.
Kanpai
Patricio
domingo, mayo 15, 2011
Memoria de mi paso por Aikido
Hola gente!! Hoy quiero hacer una suerte de “memoria”, jeje acerca de mi paso por la práctica del aikido y más aún de mi experiencia en el dojo en el cual imparte clases Daniel picciola, espero no aburrirlos pero quizás alguien comparta alguna sensación u óptica similar a la mía en su paso por este lugar..Desde mi infancia encontré en diferentes disciplinas deportivas que me entregaron algunos valores que hoy en día llevo en mi mente y alma y que me han enseñado a vivir de la forma que hoy vivo..En el aikido encontré un “arte marcial” que desarrollar el restablecimiento del orden y el control y no un arte marcial que entregue o despliegue energía a la destrucción del “oponente”, desde ya esto queda reflejado en la práctica diaria en nuestro dojo en el cual se busca cuidar a tu compañero de practica( mas aun si éste es nuevo en la disciplina) y por otro lado a respetar a tus compañeros más experimentado que muchas veces te entregan a través de la práctica diaria su experiencia de una forma cordial y en un ámbito en el cual todos incluidos el sensei entendemos que estamos en el camino por tratar de entender y comprender a través de diferentes técnicas la precisión en los movimientos donde entran en juego la biomecánica, la cinética y tan simplemente la gravedad que como muchas situaciones en la vida cotidiana te hacen caer al suelo para luego entender que de esa caída hay una forma quizás más rápida y más enérgica de levantarte que la misma caída en sí.A mis compañeros de practica gracias por haber compartido todos estos años de práctica y por los lindos momentos vividos dentro y fuera de él.
A la gente que quiera iniciarse en la práctica y más en nuestro dojo (como se dice en la jerga cotidiana) los estamos esperando con la mejor de las ondas, solo tienen que animarse a venir el resto fluirá solo…
ALEJANDRO LABRIN
sábado, octubre 02, 2010
Filosofía, caracter, práctica
En varias discusiones que he tenido con Ruslan, siempre puntualizó el que no había sinceridad en el dojo. En como efectuabamos los ataques y su concomitante impacto en la técnica subsecuente. En esto siempre he estado de acuerdo, y es muy fácil de verlo. Un ejemplo es cuando uno hace un ikkyo y reduce al uke, y luego le tiene que aplicar una segunda técnica, que lo envía en la dirección contraria. Si el uke, en el suelo y rendido después del ikkyo no intenta levantarse, aplicar una segunda técnica no solo es complicado e innecesario (¿para qué levantar a un adversario a quien te preocupaste en derribar?) sino que a veces hasta parece ortopédico. Ésta es la falta de sinceridad de la que hablaba Ruslan.Y no fue que hoy el sensei nos pidió que mejoraramos nuestro ataque para llegar a dónde teníamos que llegar y no que solo lo pretendieramos y la diferencia se hizo obvia, y el paso a seguir, evidente. No era una cuestión de caracter como solía pensar (esto es, al ruso le salía no solo porque pensaba en el concepto sino porque es un cabeza de mancuerna) sino que la técnica es necesaria. Ya tenía el concepto, no sé si algún día tendré el caractey y ahora tengo la técnica, así que, como me dijo Ruslan cuando se lo comenté: sigamos practicando.
Y ya que estamos, quisiera acotar que entiendo esto como el awase dojo - practicante del que hablaba Juan Pablo. Tanto darle vueltas en mi cabeza al asunto, y no va que el sensei cortó la niebla de la duda de un bokenazo. Buenisimo. Muchas gracias a todos.
Kanpai!
Patricio
martes, agosto 31, 2010
Sangen: Triángulo, Círculo y Cuadrado
jueves, agosto 12, 2010
Aikido es verse en el otro.
Por lo menos en lo que a mi respecta, el aikido tiene que ver con la imagen.
Muchos llegamos al Aikido a partir de una imagen en la televisión o una película, y por qué no una foto o una ilustración. En mi caso tengo presentes dos de estas variantes: el haber visto un especial de artes marciales en un canal de Documentales y que el Aikido me pareciera algo diferente… a ver qué dice Nahuel (practicante de Aikido; y también Sensei de Karate); también en un fichero de los deportes aparecía el Aikido en primer término (por estar ordenado alfabéticamente) y hablaba de las cualidades principales del mismo: elasticidad, coordinación de movimientos, velocidad (estos breves textos iban acompañados por unas ilustraciones bastante espectaculares, de esas que muestran una hakama volando junto con su dueño).
Volviendo a la comparación: en una imagen existe una dinámica, una composición, un equilibrio (y un desequilibrio), un modo de lectura y una interpretación.
Pero lo más significativo para mí es que el Aikido se manifiesta permanentemente como un espejo.
Es verse en el otro desde las diferencias, la simetría, la oposición. Y es “verse” en el sentido literal (de ver con los ojos) pero por sobre todo “verse” a partir de nuestros sentimientos, pensamientos y a través del propio cuerpo. Todo esto parece ser el verdadero lenguaje del Aikido (por eso nuestro Sensei nos dice que hablemos poco… como los japoneses).
La imagen está presente siempre: la superficie del tatami, el retrato de O’ Sensei que nos observa. Nos vemos reflejados en aquellos practicantes que recién se inician, y notamos nuestra propia evolución desde aquel tiempo a esta parte, que tiene que ver con encontrar la forma, el equilibrio, lo duro, lo blando, lo cuadrado y lo esférico. Para eso miramos a otros “colores”, los de los practicantes más avanzados. Cada uno tiene su propia forma.
Así confluimos en ese espacio que es el Dojo, diferentes edades, ocupaciones, inquietudes. Y nos volvemos uno cuando hacemos un kata con bastón “como un equipo”, suele decir nuestro Sensei Daniel Picciola.
Diego Pérez Venturino







