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sábado, octubre 06, 2012

Felicidad, marcialidad y aikido

Hará un mes o así una compañera escribió que ella era feliz. Dadas sus palabras y la forma y el sentido de sus palabras empecé a cuestionarme por mi propia felicidad (inexistente) y por la felicidad misma. No he encontrado aún una definición o un concepto satisfactorio de lo que es la felicidad, pero me da la sensación que es algo así como una sensación basada en estado: se sabe si se es o no feliz aunque no se sepa que es la felicidad. (Este estado es interesante, porque puede aislarlos un poco del pensamiento maniqueísta: no ser feliz no necesariamente implica ser infeliz, o un estado de “no felicidad” como opuesto al de felicidad. Digamos que es un continuo, y podemos pensarlo desde ahí: Infelicidad – No felicidad – Felicidad).

Ahora, en el Haru, expuse mis dudas sobre lo que es la marcialidad. Dado que no supe explicarme, no supieron explicarme, y cuando osé decir que Silvia (LA senpai) no era marcial, ¡zas!, esto rápidamente devino en hacer chistes en que yo había dicho que yo sí era marcial. Yo preguntaba porque, como con la felicidad, parecía un concepto basado en estado: no sé qué es lo marcial, pero pensaba que Silvia no lo era. Pero hablando con ella y otros compañeros no pude definir la felicidad; y Silvia habló de buscar una práctica armoniosa (¿con qué, con quién?) y esto, que no entraba en mi entendimiento original de lo que es lo marcial suscita la duda. Silvia podría ser tan marcial como la que más, o practicar un tipo distinto de marcialidad.

Todo lo cual me lleva a la idea que quería plantear: no puedo definir la felicidad, pero puedo saber si soy o no feliz (hipotéticamente, porque desde aquello que escribió Belén no tengo ni idea); no puedo definir la marcialidad, y tampoco podría señalar con el dedo quién es o quién no es marcial. Entonces, si no lo puedo definir, si no le puedo dar forma, ¿no es? No sabemos que son estos conceptos y creemos que lo sabemos, obramos como si los conociéramos o lo que es más, como si pudiéramos conocerlos, lo que implica que pudieran ser. Si les doy nombre, los creo, los defino y los mato; ahí están, muertos están. Cuadros dentro de cuadros.

Entonces, llega el mushin y la idea de la técnica divina: entrar por la técnica para salir de la técnica. No ponerle nombre, no usar estructuras de práctica como si eso fuera el aikido y solo hacer aikido, sin ponerle nombres, sin definirlo. Porque si bien pensaba escribir que como no puedo clasificarlo (d-i-s-e-c-c-i-o-n-a-r-l-o) entonces el aikido no debía de existir se me hizo claro que existe precisamente porque no podemos definirlo. Lo cual me lleva a la más importante de las preguntas: ¿es la vida como el aikido o el aikido como la vida? Qué loco, pero creo que son iguales. Al final tenían razón la plétora de escritores que acordaron siempre lo mismo: la escritura es una criatura viva, que crece, se desarrolla y muta de acuerdo a sus propias reglas y estructuras. Escribir esto… se escribió solo. Qué locura.

No sé que es la felicidad, no sé que es la marcialidad, pero puedo decir que practicar aikido me hace feliz, lo cual ya es mucho decir.

Kanpai.

Paricio Pereyra (31) 3er Kyu

lunes, mayo 21, 2012

Yo... soy... un... boken

Título dedicado a los que hayan visto Akira.
Hoy observaba a un senpai realizar un kata. Me sorprendió (gratamente) ver que si bien sus movimientos eran pausados y armónicos, había una agresividad innata en ellos. Aikido es un arte marcial, y esto está embutido en su esencia: no se lo puede negar. Si bien nuestra práctica es tranquila, uno siempre busca “matar” al rival. Los movimientos que hacemos, que para los legos suenan a coreografía, fueron pensados para sobrevivir a una batalla. El camino del guerrero, el bushido.

Y yo no puedo dejar de pensar en algo que explicó sensei en la última clase del año pasado: sobre cómo debe tomarse el boken, y sobre por qué lo sujeto así. La razón es sencilla: lo sujetamos como lo sujetamos (cuando podemos) porque nuestra intención es (o debería ser) partir a nuestro oponente en dos pedazos, de cabo a rabo, todo a lo largo… es decir: ¡hacerlo m***da! Esto me parece fundamental, porque la actitud lo es todo. Y aunque nunca practicamos con la intención de pegarle a nadie (yo hoy le pegué a Belén: ¡perdón Belén! :P) la intención, en la técnica, debería ser esa: romperlo, barrerlo, matarlo… hacerlo desaparecer. (Esto cobra mayor sentido cuando entendemos que nuestro oponente somos nosotros mismos, viejo adagio no por eso menos cierto, y que lo que intentamos es lidiar con algún problema (los afortunados) o con varios (los menos afortunados) y la forma de hacerlo es esa: con actitud: Elegir la muerte es vivir (Gracias senpai Fava)).

Practicamos un arte marcial, no con la intención de romper a nadie (más que a nosotros mismos), sino con la intención de no hacerlo nunca; aprendemos como prepararnos para la batalla para no hacerlo nunca. Usamos un émulo de un arma, el boken, para saber lo que sería tener el arma, para no usarla nunca. (Que difícil me está resultando escribir esto).

¿Y por qué soy un boken? Porque soy un arma, diseñada para ser letal y no necesitar serlo; soy un instrumento de práctica y soy la práctica en sí misma. Soy un instrumento de la práctica, necesario para la práctica y la práctica: existo para la práctica. Y sobre todo, porque es necesario entender, que estoy ahí para H A C E R L O M * * * D A. Nahuel escribió que se sentía poderoso con un boken en la mano: pero debemos ser ese boken, una extensión de ese boken (sensei siempre dice que el boken es una extensión nuestra): sólido, firme, pulido (si se puede) y sin betas (cuando se puede),estable, guardado en su funda, cómo dice la canción: tranquilo como una bomba, para que cuando venga el oponente (el problema) estar listo para el combate. Por eso, yo soy (a veces, otras me siento como el anémona) un boken.

 Kanpai. PD: Ciertos pasajes son metafóricos y deben tomarse como tal: yo no entreno para romper nada, yo solo entreno. No hay razón, el aikido es la llave de mi alcancía, y su contenido: es el contenedor, y el contenido.

Patricio Pereyra 3er Kyu (31)

domingo, octubre 23, 2011

Aikido, mi paso... Paula Domes


O´Sensei Ueshiba Morihei


Cuando observo al Sensei explicar una técnica veo dos piezas que se van uniendo en cada momento como un rompecabezas… eso es la armonía, el awaze. Parece una danza. El entendimiento uke – nage , el agarre en el lugar justo, los pies en el lugar exacto, la postura del nage, el dejar fluir una técnica ….
A medida que va pasando el tiempo cada simple ejercicio que hacemos en el Dojo va tomando una importancia única. Todo se relaciona. Todo tiene un por qué, desde los abdominales y las flexiones de brazos hasta el practicar los golpes y desplazamientos aislados (fuera de la técnica)
Obviamente aprender Aikido no es algo fugaz … no tiene un tiempo predeterminado ni promesas de “en un año aprendés esto … en dos aquello … y así sucesivamente …” es una cuestión muy personal. Cada uno a su tiempo. En mi caso en particular, de a poco voy tomando conciencia de todo lo que hacemos, de la importancia de cada ejercicio, de ir viendo como unir todo y como usar las herramientas que vamos adquiriendo... de a poco … como dijo O’Sensei:


-En tu adiestramiento, no te apresures,
ya que dominar lo básico y llegar al primer peldaño
lleva un mínimo de diez años.
Nunca te imagines ser maestro de la perfección que todo lo conoce;
debes continuar tu entrenamiento diario
junto a tus amigos y discípulos y progresar juntos
en el Arte de la Paz
-Ó Sensei Morihei Ueshiba-



Paula Domes
6to Kyu.

miércoles, octubre 05, 2011

¿Por qué?

Hace unas horas estaba completando los formularios nuevos del dojo. Cuando estaba terminando el de Aikido Unión Argentina me topé por segunda vez con la misma pregunta: “¿Por qué entrena Aikido?”. La primera vez fue cuando llené este mismo formulario en el 2007 para la escuela anterior. Aquella vez respondí expresando lo que me producía la práctica, lo mucho que me gustaba descubrir cómo se mueve mi cuerpo y lo bueno que era hacer ukemi, o algo por el estilo. No me acuerdo bien. Esta vez iba a poner algo parecido hasta que me percaté de mi situación. Yo estaba en el dojo después de que se había ido Sensei, y hasta después de que Alvaro se hubiera ido. Estaba solo y lo había estado durante 20 minutos, entrenando frente al shomen y viendo como se iban los chicos de básquet. Estaba sentado a la mesa completando los formularios para no tener que llevármelos y no arrugarlos.
Me di cuenta que practico Aikido, no sólo porque me gusta, o porque me encanta la sensación que me recorre el cuerpo cuando me sale bien (o eso me parece) un ukemi o un nage. Creo que va más allá de las técnicas. En un momento estuve parado en el tatami sólo por estar en él, no pensaba hacer ninguna técnica, sólo sentir la superficie de práctica en la planta de los pies. En ese momento me acordé de la Koshukai. Un evento de Aikido en el que se presentaron 10 Sensei el 17 de septiembre y 6 el 18. Yo asistí a la jornada completa del 17 que duro desde las 9 hasta las 19:30 con un descanso de 50 minutos para almorzar, no tenía que hacer todas las clases, pero las hice, a duras penas, pero la hice. En un principio íbamos a ir unos cuantos, pero al final el único que disponía de tiempo fui yo. La jornada fue muy enriquecedora. Practiqué 10 estilos de Aikido seguidos, nunca había entrenado tanto tiempo. En cada clase cada Sensei mostraba su estilo a su manera y dejaba ver su enfoque. Estaban los que avocaban su práctica al kihon, otros a la respiración, otros a la relajación, otros a la unión (el Ai), otros la expansión del ki, otros a la paz, otros a expresarse a trabes del Aikido, otros al kokyunage.
Estas experiencias, me llevaron a darme cuenta que Aikido no es sólo técnica; lo mismo me pasó con Igarashi Sensei, en tres clases hicimos tai no henko, ikkyo, nikkyo y saho kokyuho y aprendimos muchísimo.
Aikido es algo que pasó a formar parte de mí. Siento que no lo puedo controlar. Lo necesito, necesito hacer Aikido, mi cuerpo me lo pide. Es un camino de descubrimiento constante que me acerca cada vez más a algo que no se aún qué es, pero que quiero averiguar.
No sé si esto se considerará Aikido directamente, pero partiendo de la base que Aikido es todo no me puedo escapar de él.

Aikidowa zenbudesu

¿Ustedes por qué practican lo que practican?

Nahuel Lombardi (23)
3er kyu

lunes, octubre 03, 2011

¿Por qué practicamos?

Buenas gente,
Si se fijan en el texto “Desde afuera” escrito por Nahuel en este mismo blog verán un comentario parecido a esto: el sensei muestra una técnica, dice ikkyoonegaishimasu y cada quien ejecuta la misma como le sale; no hace mucho el sensei dijo en clase que le gustaría que (desde naranja para arriba) se hiciera lo que el muestra, no lo que se tiene ganas: esto es, si mostró la variante 3.2.1.3 de Ikkyo, no hagan la 3.1, ni la 3.6, ni la 18.4.7 o cualquier otra, sino la que se mostró. Luego, creo que está también en el texto de Nahuel (o en el que escribí yo, de nombre Omura), Raúl comentó algo acerca de que vamos a la práctica de aikido por el placer de la práctica y no por ninguna de las razones filosóficas que solemos decir que usamos (“pienso aikido, respiro aikido, vivo aikido” de J P Fava). Ayer, Silvia me preguntó para qué pasábamos el trapo si igual quedaba hecho una mugre (un rato antes, Ayelen dijo que ella iba a pasar el escobillón porque con el trapo solo quedaba hecho una mugre). Para mí, todo esto está conectado. Es todo parte de una misma cosa, esa cosa que llamamos Aikido. Yo pienso igual que Fava, e igual que Raúl. Y si se fijan en la referencia que hizo Eze en su último post a unas palabras de O-sensei, superados los 6 meses podés practicar indefinidamente. ¿Qué estoy tratando de decir? (Eso, ¿qué estoy tratando de decir?). Pienso que no hay una razón por la que practicamos aikido sino que simplemente practicamos aikido. Esto parece una obviedad (o una estupidez) pero dijo Schlegel que todas las grandes verdades son triviales. Entonces, ¿por qué practico aikido? (paso a singular, que no sé si puedo realmente generalizar esto) o ¿por qué limpiamos el tatami? Por la misma razón que debemos dejar los zapatos mirando hacia afuera del tatami cuando estamos en la práctica: para simbolizar el hecho de dejar los problemas del mundo cotidiano afuera. Porque cuando entro al tatami, paso a modo Patricio-insoportable-aikidoka (fuera siempre estoy en modo Patricio-insoportable). Es como si te metieras en la burbuja del aikido y fueras otra persona (pero no para ser otra persona: solo sos otra persona). En mi caso, la misma persona de fuera, con la bolsa de tragedia y la lista enorme de defectos a cuestas, pero distinto. Ser otro dentro de uno mismo. ¿Para qué practicar, para qué limpiar? Solo porque sí. No para filosofar sobre ello, no por el placer de practicar, no para encontrarte con un grupo copado de gente, no porque Iriminage omote es una de las cosas más bonitas que he visto en mi vida, no porque prefiera usar el escobillón de casa como jo para practicar los kata en lugar de usarlo para barrer, sino solo porque sí. No niego ninguna de las otras razones, que considero todas verdaderas, sino que digo que ese espacio físico de 8 x 12 planchas de goma es otra cosa. Entiendo que la gente no me entienda cuando divago de esta forma. Es difícil escribir estas cosas cuando no sabés muy bien a dónde vas. Pero creo que ese dojo es el lugar en el que más me siento que pertenezco, o el lugar en dónde puedo ser cualquier clase de insoportable que igual está bien. ¿Por qué practicamos? No lo sé. Pero practicamos. Y por eso,

kanpai

Patricio (30)
4to kyu

jueves, septiembre 22, 2011

Aikido y el Dojo. por Silvia Gonzales

 
En que pensamos cuando pensamos practicando aikido:

Primer paradoja, creo que hay que pensar lo menos posible…dejar que la técnica y el cuerpo fluyan. No que los pensamientos bloqueen a la técnica y al cuerpo…a veces con el pensamiento es cuando nos encontramos intentando asimilar mas de lo que podemos, quizás seria el caso de nuevos alumnos,o pensando que ya lo
se,quizas seria el caso de todos.
Lo primero se soluciona practicando y practicando, mirando, observando y sintiendo…y de pronto la repetición de la técnica es la que le indica a mi mente: “ah” la técnica era así, porque algo me señalo desde dentro mio que era la forma indicada. Es como un instante en el cual confluyen mi cuerpo, mí menté, la
técnica….armonía..que soy uno conmigo …awase.
Lo segundo (cuando creo que ya lo se), me parece más difícil y complejo. Si bien se ponen en juego cuestiones personales, también cuestiones con uke.
Entre las innumerables cuestiones personales que podría haber como la soberbia, la falta de interés en lo que me puede mostrar mi compañero, en no encarar la repetición de la técnica buscando algo nuevo….me gustaría mencionar una. Esta última: no encarar la repetición de la técnica buscando algo nuevo. La mayoría
de nosotros comienza practicando la técnica como que ya la sabe…y cuando se encuentra con algo que no…horror, ataque a la autoestima..intento salvarlo haciendo la técnica rápida o con fuerza o intentando que no se note, que yo no lo note.Camino totalmente contrario no? Incluso cuando el sensei indica algo muchas veces lo hacemos al revés…y escuchamos: “paren” no es lo que mostré” y hay que volver para atrás.
¿No será mas fácil empezar a practicar la técnica como la indico el sensei y que mis fallas conduzcan a la superación de mi técnica?

Lic. Silvia Gonzales
1er KYU

viernes, septiembre 02, 2011

Aikido Calgary Aikikai


Aikido Calgary Aikikai

Debido a mi corta experiencia en Aikido y al hecho de que nunca había asistido a un seminario no sabia bien que era lo que debía esperar de esta experiencia o como encararla, y es por eso que trate de hacer lo que hacemos siempre en el dojo, poner la mejor voluntad y estar abierto a todo lo que se nos presenta como algo nuevo de lo cual podemos aprender.
  El primer contacto que tuvimos con el seminario fue un día después de nuestro arribo a Calgary, donde Takashi Kobayashi (un practicante local del dojo) nos invito a un asado junto a Igarashi Sensei y algunos otros practicas del dojo. Fue en esta reunión donde pudimos conocer un poco mas de cerca a sensei Igarashi y también la realidad del dojo de Calgary y sus practicantes de una manera mas informal y personal, y es de esta experiencia que sale una de la conclusiones del seminario: Cuando practicamos estamos continuamente mostrando como somos en la vida.
  La practica de sensei Igarashi es un reflejo de su forma de llevar cada día, la alegría, la precisión, la sencillez y el respeto son las cosas que yo vi en él ese primer día y que las volví a ver una y otra vez mientras practicábamos. Las bromas que hacia cuando explicaba ikkio y pisoteaba las manos que se apoyaban cuando Uke bajaba, acompañado de un "Arigato"; la precisión y velocidad de movimientos con el sable mientras bloqueaba para proteger el centro; la sencillez y pedagogía al momento de explicar los conceptos y dar ejemplos hacían que por mas complicada que sea el ejercicio, todos pudieran comprender la finalidad; y el respeto por el compañero de practica que prestaba su cuerpo para la practica de una técnica, ya que por mas veloz y fuerte que sea, siempre se acomodaba para poder realizar la técnica de manera que uke no sufra, sino todo lo contrario, aproveche la técnica para mejorar el ( como por ejemplo la elongación). Una frase que me gustaría compartir de sensei es:
  
  "Cuando se practica buen aikido, no hay dolor para ninguno de los dos que están practicando y con el tiempo lleva a que los dos estén mejor. Ahora cuando se practica mal aikido, hay dolor y se frena el progreso."
  
  Creo que es importante darnos cuenta de todo esto para poder lograr ese awase que tanto pidió una y otra vez sensei Igarashi, ya que si podemos aprender a combinar la practica con la vida diaria y viceverza, ikkyo, nikkyo, sankyo, ionkyo y cualquier otra técnica que intentemos aprender solo seria una cuestion de tiempo y practica.
  Por ahora no puedo decir mucho mas porque fue demasiada la información que incorporamos en muy poco tiempo y en mi caso me lleva tiempo procesar todo lo que pasamos y las experiencias vividas, pero voy a hacer todo lo posible por seguir escribiendo un poco mas sobre lo que fue el seminario y como afecta la practica cotidiana.
  
  Alvaro Lara (26) 7mo kyu

jueves, septiembre 01, 2011

Un descubrimiento


El miércoles 10 de agosto de este año en Calgary, Canadá conocimos a Igarashi Kazuo Sensei en una cena a la que nos invitó un practicante local. Entonces tuvimos la oportunidad de apreciar la destreza de Sensei con el ken mientras impartía una clase informal de kenjutsu Katori Shinto Ryu. Hasta ese momento sólo sabíamos de Igarashi que había compartido clases con nuestro Sensei en el 99 y que era practicante de Aikido, Karate y Katori.
Sólo verlo sostener el boken en kamae, sea cual fuere, te daba a entender que no debías atacarlo. Lo vimos manejar perfectamente las distancias, los ángulos y la energía de cada corte, y nos mostro una gran pedagogía a la hora de dar una clase.
Antes de conocerlo como aikidoka lo conocimos como persona. Compartimos una cena con él y con varios practicantes de Calgary Aikikai. Todos allí nos recibieron con buena onda, intercambiamos experiencias con ellos y nos percatamos de que Sensei, a pesar de ser japonés, director de una escuela internacional de Aikido con sede en Japón y haber practicado con O’ Sensei, es macanudo, ameno y jodón.
En lo que respecta a la práctica, en los días que siguieron presenciamos una clase de danes, una graduación de danes y participamos en 3 clases.
Lo primero que me llamó la atención fue cómo se movía en el precalentamiento. Estiraba como cualquiera estira, pero la forma en que llegaba al límite era distinta a la del resto, daba la impresión que se movía en un torrente de agua. La segunda apreciación la tuve al final de la primera clase, cuando me di cuenta que había estado una hora haciendo tai-no-henka y no me había cansado. Cada vez que nos paraba, nos explicaba otro detalle de la técnica, la postura, el eje, el ángulo, del peso, la energía a aplicar en cada punto y momento. Pero lo hizo paulatinamente, de modo que no nos agobió con información que nos tare. Este proceso, de detenernos para ampliar el detalle lo hizo con todo lo que nos mostró. En esas 3 clases de 2 a 4 horas cada una no nos agotó físicamente. Una de las cosas que nos dijo fue que las técnicas, los ukemis, los katas, se practican en el dojo y que son lo que se aprende fácil; lo difícil son los detalles que llevan a la perfección de la técnica, el comprender la esencia de cada movimiento más allá de la técnica. Lo que hizo en el seminario no fue cansarnos ni mostrarnos cuanto Aikido sabe con espectaculares kokyunages, en lugar de eso, mostró y dijo lo necesario y nos abrió la cabeza a un nuevo nivel de Aikido. O por lo menos eso sentí yo.
Ahora nos queda hacer lo que siempre hicimos. Seguir buscando nuestro camino en el Aikido en el dojo.

Nahuel Lombardi (23) 3 kyu

jueves, agosto 04, 2011

Mi paso por Aikido y nuestro Dojo


UNO: Hace poco más de nueve años empecé a practicar Aikido; no se muy bien buscando que pero las artes marciales me gustaron siempre y sobre todo las películas de artes marciales, en especial los filmes de Steven Seagal (los primeros). Si bien fue importante para decidirme no creo que haya sido determinante. No buscaba una forma de defensa ni un ejercicio físico ni nada que yo supiese. Tomada la decisión me acerque al Dojo más cercano a mi casa (alrededor de 100 metros de distancia) y me anoté antes de ver la clase.
DOS: Sobre el Aikido. Empezar es emocionante porque este arte marcial no es parecida a nada (o casi nada) pero bastante frustrante ya que el progreso es lento y se necesita paciencia. Yo había leído que hacían falta diez años para empezar a practicar con soltura el Aikido (veremos) y con el correr de los días, meses, años me fui afianzando en la práctica, ganando confianza, las caídas no dolían tanto, los golpes me agarraban un poco más preparado, el dolor ya no dolía tanto, y las clases se extrañaban cuando no las tenía. Es lento y difícil, pero todo lo que vale la pena es trabajoso.
TRES: Sobre el Dojo. Fui ganando amigos, desde el trato cordial de mi Sensei y de mis compañeros encontré un grupo humano de gente que quería practicar Aikido, un grupo cambiante siempre en crecimiento donde cada mes se suma gente, y deja gente, pero siempre creciendo y según creo siempre mejorando. De ahí en más sume decenas de amigos nuevos, gente con intereses variados, de diferentes lugares y ocupaciones.
Practicantes de aikido, como decía O Sensei y el primer Doshu:
Tuve el gusto de conocerlos a todos, los que se quedaron y los que no aguantaron seis meses. Acá me siento con la autoridad para decir que el grupo fue mejorando, en calidad y cantidad. Hoy asociación por medio somos un grupo capaz de llevar a cabo cualquier emprendimiento, desde un viaje al exterior, hasta una comunicación institucional envidiable (que muchas entidades con mucho dinero desearían tener).
CUATRO: El DO, de mas esta indicar el significado de los kanjis que componen AIKIDO, pero en particular el del DO (camino, senda) describe el proceso del Aikidoka.
De a poco se empieza a ver el camino para de a poco ir en el trato con mis compañeros compartiendo, tanto el Aikido, la práctica y la vida (¿Por qué no?), en todo lo que se puede absorber y trabajar juntos. Todavía no estoy muy seguro de que buscaba en la práctica de Aikido. Tampoco puedo decir con certeza que encontré que me hizo quedarme estos años. Y si bien hoy el camino recorrido me parece largo, se que queda mucho (muuuuuuuuucho) camino por recorrer, y tengo muchas (muuuuuchas) ganas de recorrerlo.
CINCO: A modo de posdata: lean la entrevista de O´sensei linkeada. A modo de posdata 2: y hay un motivo por el cual prefiero publicar videos propios que textos, se hacerlos…
ABRAZO
Ezequiel García Luna
Shodan

miércoles, julio 20, 2011

Aikido 8 años


Al día de hoy (20/07/2011), día del amigo, llevo ocho años y cinco meses de práctica constante e ininterrumpida, y siento que esto recién empieza, cada martes, jueves o sábado que pasa estoy descubriendo cosas nuevas, creo que esto es AIKIDO, todos los días hay algo nuevo que aprender.
Cuando empecé a practicar, el dojo de ese momento era un lugar en planta alta, al que se accedía por una escalera caracol, que crujía con cada paso… un lugar pequeño pero acogedor, tanto que no me importaba practicar y sentir que no podía realizar una sola de las técnicas que nos mostraba nuestro sensei, Daniel Picciola, así es este arte, o por lo menos lo fue para mi… los primeros meses de practica te sentís como si nunca hubieras ejercitado tu cuerpo, crees que sos un inútil, una persona que no podes coordinar movimientos de piernas y brazos a la vez, llegas a un punto de inflexión en el que la decisión a tomar es dejar o continuar con la practica. Obviamente al estar leyendo esta reseña se darán cuenta de cual fue mi decisión.
Es muy difícil hacer comparaciones entre el Aikido y cualquier otra disciplina,… cuando alguien te pregunta qué haces y le contas, enseguida te dicen, y cómo es?, a que se parece? al karate, al taekwondo, al judo??, y la verdad, nunca he practicado otra disciplina marcial, pero a simple vista las diferencias son enormes, no se parece a ninguna de esas,... entonces creo que lo difícil es encontrar similitudes con otras disciplinas, y con la única que lo puedo hacer es con el Rugby, increíble deporte que practique durante 15 años, y que obviamente no es una disciplina marcial, pero con la cual encuentro un montón de similitudes. Y porque digo que lo puedo hacer, porque en Rugby al igual que en Aikido uno aprende a forjar el espíritu, la mente y el cuerpo, consecuencia intrínseca de ambas. Uno es un deporte grupal, y el otro se practica individualmente pero es necesario de un grupo, de otras personas que te presten su cuerpo para poder aplicar una técnica. Hablo de grupo y no de equipo, porque un grupo se define básicamente por la existencia entre sus integrantes de un plus, que es la relación interpersonal que se genera, llamada amistad.. En Rugby y en Aikido la solidaridad entre los compañeros es fundamental, en el primero tenes que estar siempre atento al jugador que lleva la pelota, apoyándolo, brindándole una opción de juego por si se le cierran los espacios, o sea bancandolo en cada situación del juego, lo mismo que en Aikido que tenes que estar siempre atento y listo para que el nague pueda desarrolar y aplicar su técnica. En ambos hay que brindarse por completo durante la practica, no se puede practicar a media maquina porque seguramente termines lastimado. Otra similitud es el respeto hacia el oponente, es un principio fundamental, realizar un tackle en Rugby o una técnica en Aikido, es lo mismo en cuanto al respeto, debo hacerlo aplicando toda la fuerza pero sin intención de lastimar. En definitiva creo que estas dos disciplinas tienen mucho en común, por eso cuando alguien me pregunta por Aikido yo les digo que es muy parecido al Rugby, mucho golpe pero con el mayor de los respetos, jajaja…..
Para practicar Aikido no existen las limitaciones físicas, uno puede estar cansado, dolorido y con pocas ganas de cualquier cosa, pero cuando entras al dojo, te descalzas y te paras en el tatami, y empezas a caer, se te acomodan todos los huesos y como por arte de magia desaparecen los dolores y el cansancio, y una vez que se termina la práctica te sentís renovado, como si recién arrancaras el día, virtud exclusiva del Aikido.
Ocho años, parece un montón de tiempo, pero en Aikido recién es el comienzo. Durante este tiempo el aprendizaje ha sido mucho, pero desde mi punto de vista es un tiempo básico para poder empezar a practicar. Cuando un nuevo compañero comienza a practicar y me pregunta sobre como se hace esto, para que es aquello, de que sirve tomarlo de esa forma, etc.. con esa ansiedad increíble por aprender, que es por la que todos pasamos al principio, le digo que lo poco que se, lo he incorporado durante todo ese tiempo que llevo practicando, y no lo hago para desalentarlo, simplemente para hacerles saber que la paciencia y la constancia son dos principios básicos del Aikido.
Hoy en día estamos practicando en un dojo que es un lujo, gracias al esfuerzo de muchos de mis compañeros. Un lugar muy espacioso, y agradable, ideal para la practica, así que aprovecho este espacio para recomendarles a todos aquellos que están queriendo practicar algo y no saben que… no lo piensen más Aikido es lo máximo y es para todos.!!!
También aprovecho para saludar a mis compañeros, feliz día para todos!!!


Jeronimo Ponce Figliozzi
1er. Kyu


lunes, julio 18, 2011

Aikido por Raúl de María

Hace unos años, allá por 1997, me choque con algo nuevo. Digo choque porque venia de hacer taekwondo y un poco de kickboxing, bastante cansado de algo que se había tornado monótono de entrenar, y paseando por cuanto gimnasio encontraba me tope con un dojo de Aikido, algo de lo cual no conocía absolutamente nada
y la primer clase me enamoró. Fue descubrir un mundo completamente nuevo, donde cada acción, siempre, tenia una razón. En aikido nada es por que si, y eso creo, es lo que me fascina.
Como soy bastante fiaca, me gusto de entrada eso de pensar la técnica primero y hacerla después, así me muevo menos. Con el tiempo, vas entendiendo (en una ínfima parte) de que va el asunto y empezas a pensar en ángulos, direcciones, variaciones, posibles salidas ante algo que fallo, etc, y la evolución se va viendo en la dinámica de la practica.
Podes tener clases buenas y clases malas, pero siempre salís del dojo con la sensación de haber aprendido algo. Otra cosa que aprendí es que todos mostramos quienes somos practicando Aikido. Los vuelteros en la vida se sienten mas cómodos a puro ura, los frontales te estampan el irimi, los indecisos firuletean todo el tiempo y los mala leche saltan a la vista en segundos.
Por ultimo, pero para nada menos importante, Aikido es una forma de vida, sin darnos cuenta vamos sumando preceptos, otras formas de ver las cosas y a veces, en esos raros dias que nos levantamos mucho mejor de lo habitual, podemos sentir la bendita armonía con el universo y esta más que claro que se debe a la practica misma, pues jamas he visto a Sensei levitar (aunque si vi volar lejos a mas de un uke).

Saludos y buena practica para todos.

Raúl de María (2do Kyu)

lunes, junio 13, 2011

Desde afuera

Aikido desde adentro es maravilloso. Es genial sentir las técnicas; hacer ukemi; desparramar a tus compañeros por el tatami y que te desparramen; ver cada detalle (que te acuerdes) en cada técnica y probarlos con todos los distintos tipos de ukes que te ofrece el dojo; buscar el dachi, el mae, el irimi y el awase en todo momento ya sea a mano vacía, jo o boken; sentir la circularidad de los movimientos cuando salen (o creés que salen) bien; mantener el Zanshin todo lo que se pueda y buscar el mejor kiai que tengas en bukiwaza.

Todo esto no tiene comparación y lo corroboro desde afuera. Hace unas semanas que no puedo entrenar por una lesión en los hombros y estoy viendo las clases. Tengo unas ganas terribles de entrar a la clase, pero no debo, en lugar de eso, observo.

Desde afuera veo todo ese placer que me genera a mí practicar en mis compañeros. Puedo ver lo mucho que les gusta. Veo a quienes les salen los movimientos circulares, veo los distintos tipos de ukemi, veo como algunos se esfuerzan por hacer lo que dice sensei cuando pide una técnica ligeramente distinta de lo acostumbrado, y como otros sólo escuchan “Ikyo onegaishimasu” y hacen su Ikyo como se lo acuerdan. Es interesante ver cómo evolucionan todos no sólo en su técnica sino como grupo, sobre todo con el shugo. Cuando sensei pide que formen para hacer un kata, formen una fila, hagan un pasillo, hagan seiza para saludar, empezamos tardando casi un minuto para hacer cualquiera de esas, ahora los veo y no se pasan de los 20 segundos.

Es una experiencia interesante ser espectador de un dojo y en especial uno como este que cuenta con una diversidad poco común y que, además, está lleno de buena onda, donde todos se equivocan, se corrigen y mejoran alegremente. Tal vez el awase no salga en todas las técnicas, pero Unión La Plata Dojo entrena awase y desde afuera se nota y da gusto.

Nagueru

jueves, junio 09, 2011

Tambien mi camino...


Hace rato que no escribo por acá, y en realidad no se que voy a poner. Generalmente cuando me ponía a escribir era porque tenia ideas trabajadas que terminaba plasmando en textos. Con la consigna de escribir algo sobre que significa aikido y el dojo para mi, me di cuenta que es mi forma de vida; y creo que a la mayoría de los que les prendió esa chispita de la que hable en algún otro texto mio le ha pasado lo mismo. Aikido tiene esa contradicción de que es algo tan simple como torcer una muñeca y tan difícil como hacer un nikkio. De que la practica es solo eso una practica a la que se va a transpirar un rato pero a la vez hay una trasfondo que cautiva a quien lo practica con sinceridad. Yo me reconozco totalmente cautivado y hasta fanatizado. Vivo, pienso, como, duermo, trabajo y camino aikido. Pienso en la palabra y hasta la fonética del nombre es linda. Aikido es bello. Tan yin y tan yan, tan zen.... y tan lo que quieras que sea. Que por eso cautiva. Aikido es lo que quieras que sea. 
Como dijo un Sensei una vez, que lindo es despertarse  a la mañana y pensar: hoy es un buen día, hoy tengo que ir al dojo.
Y para cerrar voy a tomar prestada una frase corta, simple, bella y oportuna, de un conocido Shihan: "Aikido, my way"

PD: Permitanme ilustrar el texto con un lugar que voy a conocer gracias a Aikido.-

lunes, junio 06, 2011

Aikido Zen

Hyakujo salió un día con su maestro Baso, cuando vieron volando una bandada de gansos salvajes. Baso preguntó:
"¿Qué son?"
"Son gansos salvajes."
"¿A dónde vuelan?"
"Se volaron."
Baso asió de repente la nariz de Hyakujo y de le retorció. Muy dolorido, Hyakujo gritó:
"¡Ay, ay!"
Baso dijo: "Dices que se volaron, pero los mismo estuvieron aquí desde el mismo principio."
Esto hizo que la espalda de Hyakujo se empapara de transpiración; logró el satori.

D.T. Suzuki cuenta esta extraña historia Zen en su libro "Introducción al budismo Zen". Verdaderamente AiKiDo es Zen en movimiento. Mucho se puede hablar del tema, pero no sirve más que para difundir su valor y dar ánimos en momentos de pereza; o estas anécdotas de entrenamiento que hacen reír y llorar de risa.
Nada reemplaza el sudor del dolor de un Nikyo bien aplicado; este es el momendo donde lo supremo no se define, se descubre.

Ruslan Gonulenko

miércoles, junio 01, 2011

EL AIKIDO EN MI VIDA


Y todavía me preguntan, Che Diego, seguís haciendo eso que hacías vos, como se llamaba?
- Se llama Aikido, respondo;
- Y que es, tirar patadas y esas cosas de chinos?
- Nooooo, el Aikido es totalmente diferente a cualquier otra arte marcial;
- Y como es?
- Y, viste lo que hace el actor Steven Seagal?
- Sí;
- Bueno, algo así;
- Y porque lo hacés?
- Porque me gusta;
- Y no estás grande?
- Grande? Sí, un poco pero el Aikido es una filosofía de vida además de un arte marcial y un deporte magnífico;
- Mirá que sos insistente con esa porquería, un día te vas a lastimar y vas a quedar medio b…;
- Y (debí aceptar a la fuerza), un poco ya estoy, pero como te dije es una filosofía de vida;
- Y eso que significa?
- Significa que además de aprender una práctica de defensa personal y de cultivar mi cuerpo (sí, no te rías, hablo de mí), uno aprende valores, aprende a compartir, a comportarse en la vida, a llevarla mas dignamente, con mayor fortaleza; a sentirse querido y respetado por sus compañeros más allá de la destreza física, por que lo que importa es la voluntad y el esfuerzo que uno pone, la alegría en practicar, poder ayudar a alguien en alguna técnica o aprender algún secretito de otra (para torturar a alguno sabés? No se lo digas a nadie pero eso me encanta, porque los mantiene alerta), total, después el Sensei me hace practicar alguna técnica con él y me da para que tenga (él lo disfruta y los demás se matan de risa, yo los escucho aunque en ese momento no se si tengo el codo adentro de la boca, pero lo importante es que a pesar de eso yo también lo disfruto y me mato de risa); sé que no me va a lastimar.
- Y no te cansas?
- Claro que sí, si al otro día apenas me puedo levantar del dolor de cintura;
- Entonces?
- Entonces insisto y vuelvo a ir;
- Y te vuelve a doler;
- Y vuelvo a ir, porque en el momento en que ingreso al lugar de la práctica, todos los dolores y afecciones que pueda tener se van como por arte de magia. Te conté que soy un tipo ansioso no?
- Si, siempre con lo mismo, y eso que tiene que ver con el Aikido?
- Ves que no me escuchas, te dije que se trata de toda una filosofía de vida, nos enseña que ante cada caída uno debe levantarse; como decía Almafuerte “Si te caes diez veces te levantas, otras diez, otras cien, otras quinientas, no han de ser tus caídas tan violentas ni tampoco por ley han de ser tantas”
-Uh te fuiste a la m…
- Perdón, no pude con mi genio, ni con mi edad. Te decía que además me enseña a tener paciencia, porque cada técnica que aprendo me lleva mucho tiempo de práctica para que salga bien, es como aprender a hablar. Y además, lo más importante, O’Sensei decía que en Aikido no atacamos, porque atacar significa perder el dominio de uno mismo, con lo que el Aikido me ayuda también a controlarme, a contar hasta diez (o por lo menos hasta tres, te dije que soy ansioso?).
- Pero. . . (me mira como diciendo, ¡no te sirvió de nada!)
- Y bueno, le digo yo, recién hace ocho años que lo practico, apenas empiezo a entender algún concepto; pero vos no te preocupes, ya voy a mejorar. Imaginate cuando lo entienda un poco más. Que pedazo de persona voy a ser (y me fui agrandado).
(Cualquier semejanza de diálogo con mi señora esposa es pura coincidencia)

Diego Rafael Piscicelli

martes, mayo 24, 2011

Compañeros de práctica


Buenas gentes. Para este escrito voy a abandonar mis habituales tendencias patafísicas y voy a referirme exclusivamente a mí paso por el dojo de aikido. Y dado que ya he aburrido in extenso con lo que el aikido me ha ido enseñando, voy a hablar de lo que considero más importante que son mis compañeros. Tenemos la suerte en el dojo de que somos unos cuantos, las clases andan siempre en la veintena de practicantes y se ve un poco de todo. Están los que se pasan de japoneses con el protocolo dentro del dojo y son un dechado de circunspección y enseguidita nomás de terminada la clase se ponen a gritar en boca de jarro: eh salame, ¡pasame la revi!; están los que se queman con leche y lo ven al ruso y llorán; están los que se matan haciendo ukemis antes de la clase y no te agarran una escoba ni a patadas ninja; están los que cuando llegan no saludan a nadie y están los que se toman el trabajo de saludarnos a todos; están los apurados y el que tarda demasiado; están los que se matan de risa cuando no les sale la técnica y los que se enfurruñan e invocan a apócrifos dioses; están los que señalan con el dedo cada cosa fuera de lugar y los que aparentan no prestarte atención; los que confunden fuerza con kime, los que confunden empuje con atolondramiento, los que llegan tarde siempre, los que llegan temprano, los que deberíamos callarnos más y así, puf, una lista enorme… pero básicamente, en general, y a resumidas cuentas, todos le ponen la mejor de las ondas a lo que hacemos de común acuerdo en el dojo; todos me han enseñado y con algunos he tardado más en darme cuenta de que tenían algo más para dar… así, espero no haber sido demasiado zalamero, no era mi intención criticar nada (en la lista habría que agregar que está el que siempre critica algo) ni nada, solo quería remarcar (acá viene la patafísica, no lo puedo evitar) que sensei hay uno solo, el que muestra la técnica y nos explica cómo hacer, pero compañeros (y nótese que tenemos

senpais y kohais pero no hay una palabra japonesa para llamar al compañero), lo que se dice compañeros de práctica, somos un montón y por suerte puedo practicar el iriminage con Silvia o el tincho, con

Jero o con Nahuel, con Paula o con Papas e, independientemente de que siempre me sale mal, se aprende mucho más dado la diversidad de gente con la que se practica… que está buenísimo esto, digo.

Kanpai
Patricio

domingo, mayo 15, 2011

Memoria de mi paso por Aikido

Hola gente!! Hoy quiero hacer una suerte de “memoria”, jeje acerca de mi paso por la práctica del aikido y más aún de mi experiencia en el dojo en el cual imparte clases Daniel picciola, espero no aburrirlos pero quizás alguien comparta alguna sensación u óptica similar a la mía en su paso por este lugar..Desde mi infancia encontré en diferentes disciplinas deportivas que me entregaron algunos valores que hoy en día llevo en mi mente y alma y que me han enseñado a vivir de la forma que hoy vivo..En el aikido encontré un “arte marcial” que desarrollar el restablecimiento del orden y el control y no un arte marcial que entregue o despliegue energía a la destrucción del “oponente”, desde ya esto queda reflejado en la práctica diaria en nuestro dojo en el cual se busca cuidar a tu compañero de practica( mas aun si éste es nuevo en la disciplina) y por otro lado a respetar a tus compañeros más experimentado que muchas veces te entregan a través de la práctica diaria su experiencia de una forma cordial y en un ámbito en el cual todos incluidos el sensei entendemos que estamos en el camino por tratar de entender y comprender a través de diferentes técnicas la precisión en los movimientos donde entran en juego la biomecánica, la cinética y tan simplemente la gravedad que como muchas situaciones en la vida cotidiana te hacen caer al suelo para luego entender que de esa caída hay una forma quizás más rápida y más enérgica de levantarte que la misma caída en sí.
Mucho de lo que rige en nuestro entorno está constituido por energía que va y viene, que fluye y se disipa, que algunas veces viene como una estapampida hacia uno y este arte de alguna manera trata de enseñarte a modularla a tratar de controlarla y redirigirla, algo que en el día día muchas veces nos resulta difícil de canalizar, bueno el aikido ahí esperándote para que lo entiendas.. Son muchas más las cosas las que podría decir de lo que significa el aikido en mi vida pero tampoco es mi intención delirar y menos en el blog del dojo .jeje.. De Daniel ( mi sensei) encontré un maestro (con todas sus letras) muchos sentidos y un amigo, algo que es muy difícil de encontrar en muchos lugares de práctica y en la vida en general…entendiendo la de mi parte la falta de referentes que hoy en día existen en diferentes ámbitos de la vida..Solo a Daniel puedo decirle una cosa ..GRACIAS todo lo que me has enseñado en todos estos años ..Sos un verdadero SENSEI al cual respeto profundamente por la persona que sos y por lo que entregas día a día en el dojo y fuera de él…
A mis compañeros de practica gracias por haber compartido todos estos años de práctica y por los lindos momentos vividos dentro y fuera de él.
A la gente que quiera iniciarse en la práctica y más en nuestro dojo (como se dice en la jerga cotidiana) los estamos esperando con la mejor de las ondas, solo tienen que animarse a venir el resto fluirá solo…

ALEJANDRO LABRIN

sábado, octubre 02, 2010

Filosofía, caracter, práctica

En varias discusiones que he tenido con Ruslan, siempre puntualizó el que no había sinceridad en el dojo. En como efectuabamos los ataques y su concomitante impacto en la técnica subsecuente. En esto siempre he estado de acuerdo, y es muy fácil de verlo. Un ejemplo es cuando uno hace un ikkyo y reduce al uke, y luego le tiene que aplicar una segunda técnica, que lo envía en la dirección contraria. Si el uke, en el suelo y rendido después del ikkyo no intenta levantarse, aplicar una segunda técnica no solo es complicado e innecesario (¿para qué levantar a un adversario a quien te preocupaste en derribar?) sino que a veces hasta parece ortopédico. Ésta es la falta de sinceridad de la que hablaba Ruslan.
Y yo que siempre intento atacar de forma sincera, que trato de no regalar nada en la medida de lo posible y que busco levantarme del suelo cuando veo que la contratécnica lo está pidiendo, no podía transladar desde un entendimiento teórico del concepto al tatami lo que Ruslan declamaba.

Y no fue que hoy el sensei nos pidió que mejoraramos nuestro ataque para llegar a dónde teníamos que llegar y no que solo lo pretendieramos y la diferencia se hizo obvia, y el paso a seguir, evidente. No era una cuestión de caracter como solía pensar (esto es, al ruso le salía no solo porque pensaba en el concepto sino porque es un cabeza de mancuerna) sino que la técnica es necesaria. Ya tenía el concepto, no sé si algún día tendré el caractey y ahora tengo la técnica, así que, como me dijo Ruslan cuando se lo comenté: sigamos practicando.

Y ya que estamos, quisiera acotar que entiendo esto como el awase dojo - practicante del que hablaba Juan Pablo. Tanto darle vueltas en mi cabeza al asunto, y no va que el sensei cortó la niebla de la duda de un bokenazo. Buenisimo. Muchas gracias a todos.

Kanpai!
Patricio

martes, agosto 31, 2010

Sangen: Triángulo, Círculo y Cuadrado

A partir de una de las preguntas que tuve que preparar para mi examen de 2º Kyu, comencé una búsqueda donde me tope con cosas muy interesantes. Al principio lo vi como el costado filosófico o esotérico de Aikido pero lo cierto es que al momento del examen no comprendía mucho que eran "los símbolos de Aikido". Es más cuando fui cuestionado en este aspecto por el Sensei debo reconocer que hice agua.... o al menos no respondí como me hubiera gustado. Pero encontré una cita de O'sensei que echo un poco de luz al tema: "entrar como un triangulo, ejecutar como un circulo, y terminar como un cuadrado". Hablando técnicamente se me represento inmediatamente Ikkio ura - shomen uchi.
Es fácil ver  un hanmi triangular ofreciendo un solo costado a Uke, agudo como una katana listo para entrar profundo y veloz. Ejecutar Ikkio ura de forma circular y terminar abajo aplicando una retención aplomado como un cuadrado. Los símbolos comenzaban a tener sentido para mi o por lo menos a representarse en cosas tangibles.

Luego fui descubriendo que las formas están presentes en toda la naturaleza de esta manera cada una puede representar diferentes cosas:

Triángulo: gas, aire,  inicio, creación, procreación, ryutai, inhalación, yin, hombre.
Círculo: líquido, agua, ejecución, desarrollo, jutai, apnea, yin/yang, cielo.
Cuadrado: mineral, roca, fin, gotai, exalación, yang, tierra.

La lista es infinita, estos son solo algunos ejemplos de la regla de "triplicidad" o Sangen.

La palabra Sangen significa tres orígenes "Masakatsu" que es la victoria real, "Agatsu" que es la victoria sobre uno mismo y "Katsuhayahi" la victoria a la velocidad de la luz, que se podría interpretar como al hacer la técnica de forma "perfecta" el tiempo ya no es un factor determinante. Cuantas veces he leido a O'sensei hablando de la detención del tiempo...

"Cuando el triángulo, el círculo y el cuadrado se unen en una rotación esférica con el Ki, todo se vuelve claro y aparece Aikido"

 Creo que no hace falta citar la fuente....

Y para finalizar quiero comentar algo que no deja de sorprenderme que es el sentirme awaze con el Dojo y el esperar respuestas que comente en mi artículo sobre Ki Musubi No Tachi. La clase pasada estabamos practicando Kokyuho - Ryotedori la idea era hacerlo relajado, hacerlo fluir. La indicación de Sensei fue "entren en su centro como agua" ahí apareció la figura del circulo, que es la ejecución dela técnica y ni mas ni menos que el líquido y el agua. Esto fue lo que me llevo a escribir este artículo.

Y voy a citar un comentario que dejaron hoy en otro artículo mio: "Las respuestas siempre van a estar, es verdad que hay que saber esperar y si un Dojo con sus practicantes y su sensei hacen que encuentres tus respuestas ,es que encontraste el lugar para preguntar. " Creo que esto da el cierre perfecto. Sayonara!

jueves, agosto 12, 2010

Aikido es verse en el otro.

A ver qué opina Silvia (Psicóloga y practicante de Aikido) de esta reflexión. Y qué opinión tiene Ezequiel (Comunicador Audiovisual igual que yo; y también Sensei de Aikido).

Por lo menos en lo que a mi respecta, el aikido tiene que ver con la imagen.

Muchos llegamos al Aikido a partir de una imagen en la televisión o una película, y por qué no una foto o una ilustración. En mi caso tengo presentes dos de estas variantes: el haber visto un especial de artes marciales en un canal de Documentales y que el Aikido me pareciera algo diferente… a ver qué dice Nahuel (practicante de Aikido; y también Sensei de Karate); también en un fichero de los deportes aparecía el Aikido en primer término (por estar ordenado alfabéticamente) y hablaba de las cualidades principales del mismo: elasticidad, coordinación de movimientos, velocidad (estos breves textos iban acompañados por unas ilustraciones bastante espectaculares, de esas que muestran una hakama volando junto con su dueño).

Volviendo a la comparación: en una imagen existe una dinámica, una composición, un equilibrio (y un desequilibrio), un modo de lectura y una interpretación.

Pero lo más significativo para mí es que el Aikido se manifiesta permanentemente como un espejo.

Es verse en el otro desde las diferencias, la simetría, la oposición. Y es “verse” en el sentido literal (de ver con los ojos) pero por sobre todo “verse” a partir de nuestros sentimientos, pensamientos y a través del propio cuerpo. Todo esto parece ser el verdadero lenguaje del Aikido (por eso nuestro Sensei nos dice que hablemos poco… como los japoneses).

La imagen está presente siempre: la superficie del tatami, el retrato de O’ Sensei que nos observa. Nos vemos reflejados en aquellos practicantes que recién se inician, y notamos nuestra propia evolución desde aquel tiempo a esta parte, que tiene que ver con encontrar la forma, el equilibrio, lo duro, lo blando, lo cuadrado y lo esférico. Para eso miramos a otros “colores”, los de los practicantes más avanzados. Cada uno tiene su propia forma.

Así confluimos en ese espacio que es el Dojo, diferentes edades, ocupaciones, inquietudes. Y nos volvemos uno cuando hacemos un kata con bastón “como un equipo”, suele decir nuestro Sensei Daniel Picciola.

Diego Pérez Venturino